Heridos diez agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado español (5 guardias civiles, 2 policías españoles y 3 miembros de las fuerzas indígenas cipayas de la ERTZAINTZA) en un ataque contra el cuartel de Intxaurrondo.
Información publicada en GARA el 12 de noviembre de 2000.
Heridos diez agentes de las FSE en un ataque contra el cuartel
de Intxaurrondo
Diez agentes de la Guardia Civil, Policía española y Ertzaintza resultaron heridos ayer de distinto pronóstico tres de ellos se encontraban en estado muy grave a consecuencia de la explosión de una granada colocada en uno de los tres tubos lanzadera dirigidos contra el cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo. Según indicó el delegado del Gobierno español en la CAV, Enrique Villar, se registraron tres explosiones, la primera a las 08.00 y la tercera controlada. Señaló que la segunda granada estalló, activada por un temporizador, cuando los efectivos de las FSE manipulaban el tubo lanzadera.
GARA | DONOSTIA
Seis agentes de las FSE un ertzaina, cuatro guardias civiles y un policía español permanecían anoche ingresados en el Hospital de Arantzazu de Donostia con pronósticos muy grave y grave a consecuencia de las heridas sufridas al hacer explosión «el dispositivo trampa» instalado en una de los tres tubos lanzagranadas colocados en las inmediaciones del cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo. La explo- sión hirió a un total de diez efectivos de las FSE, cinco de la Guardia Civil, tres de la Ertzaintza y dos de la Policía española.
De confirmarse la autoría de ETA, sería el segundo ataque contra Intxaurrondo desde el final de la tregua. La organización armada asumió la explosión de un coche-bomba, el pasado 6 de marzo, al paso de un convoy de la Guardia Civil.
Los lanzagranadas estaban situados en el Paseo de Txingurri, una zona elevada, no urbanizada, del barrio de Larratxo de Donostia, según informaron el consejero de Interior de Lakua, Javier Balza, y el delegado del Gobierno español en la CAV, Enrique Villar, en declaraciones realizadas tras visitar a los heridos en el hospital.
Según el relato ofrecido por Balza y Villar, la primera de las granadas fue disparada sobre las 8.00 e impactó en un descampado fuera del recinto del acuartelamiento, hecho que, a juicio de Balza, buscaba atraer a los efectivos de las FSE al lugar. La zona fue acordonada y artificieros de la Guardia Civil y de la Ertzaintza iniciaron el rastreo en busca de los lanzagranadas.
Balza explicó que cuando los policías y guardias civiles manipulaban una de las lanzaderas, diez agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado resultaron heridos al hacer explosión, sobre las 9.30, «un dispositivo trampa adosado al tubo». Enrique Villar afirmó que el dispositivo fue activado mediante un temporizador, extremo en el que incidió la Subdelegación del Gobierno español en Gipuzkoa a media tarde, «una vez practicadas las últimas investigaciones».
Balza afirmó que «el objetivo era mortal, porque con las lanzagranadas no se consiguen objetivos por falta de precisión».
Evacuados los heridos, los agentes policiales continuaron el rastreo y, a las 11.20, especialistas en desactivación provocaron la explosión controlada de la tercera granada que se encontraba a unos 25 metros de distancia de las lanzaderas, según preció el delegado del Gobierno español en la CAV.
Según relataron a GARA testigos presenciales, las lanzaderas fueron halladas por unos trabajadores de una empresa que se ocupa de la instalación de farolas en la zona.
Rifi-rafe verbal
Durante las labores de rastreo y tras la explosión, agentes de la Guardia Civil y la Ertzaintza mantuvieron un rifi-rafe verbal y efectivos del cuerpo militar recriminaron a efectivos de la Policía autonómica que «no saben hacer su trabajo», según manifestaron a este diario testigos del enfrentamiento entre agentes de los distintos cuerpos.
El dispositivo desplegado por las FSE provocó el corte al tráfico de los accesos a Intxaurrondo, Pasaia y A-8, originando importantes retenciones.
A lo largo del día se sucedieron las visitas de autoridades españolas y vascas al hospital de Arantzazu, donde por la tarde permanecían ingresados seis de los once miembros de las FSE heridos. Una delegación de ELA visitó a los afiliados de la Ertzaintza.
Según el parte médico emitido a media tarde, el ertzaina I.I.L. se encuentra ingresado en la Unidad de Cuidados intensivos y su estado era muy grave al sufrir «traumatismo genital y estallido del globo ocular con herida perforante de párpado».
El guardia civil L.B.G., también operado y de pronóstico muy grave, presentaba una «herida toraco-abdominal» y «hemorragia masiva intraocular derecha».
También con pronóstico muy grave se encontraba el agente del instituto armado S.M.P., quien tenía traumatismo craneoencefálico y fractura abierta de tibia y peroné derechos.
En estado grave permanecían ayer los guardia civiles L.M.C. y J.F.A., y el policía español J.A.C.C.
Redondo pide un pacto de Estado contra ETA y «quienes le hacen el caldo gordo»
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El secretario general del PSE, Nicolás Redondo, consideró ayer «más necesario que nunca un pacto de Estado en contra del terrorismo de ETA y de quienes argumentan a favor de ellos y de quienes le hacen el caldo gordo a la banda terrorista».
En declaraciones a Europa Press, abogó por «un pacto contra el terrorismo que supere intereses partidarios».
El portavoz del PP en la CAV, Leopoldo Barreda, instó a «perseverar en el esfuerzo porque hay que saber que a ETA se le puede vencer».
El portavoz del Gobierno de Lakua, Josu Jon Imaz, condenó el atentado que, según indicó, buscaba «acabar con vidas humanas». Trasladó su solidaridad «en nombre de la inmensa mayoría de la sociedad».
La vicesecretaria general de UA, Enriqueta Benito, acusó a EH de «ser el mayor impulsor de esta escalada, además de ETA, porque sus huestes señalan con el dedo y otros aprietan el gatillo».
En la misma línea, el coordinador general de IU-EB, Javier Madrazo, consideró que «el silencio de EH le hace cómplice por omisión de la destrucción de Euskadi».
Las condenas de dirigentes de PSOE, PP, UA e IU-EB vehiculizaron, además, apoyos a la petición realizada por el Gobierno español a la Fiscalía para que actúe en contra de Pepe Rei, director de ''''Ardi Beltza'''', tras el atentado contra los periodistas de ''''El País'''' y Antena 3.
ELA reclama que se den pasos
Por su parte, el secretario general de EA, Gorka Knörr, condenó la acción y reclamó «a quienes están detrás de la violencia y a quienes no se desmarcan de ella, que reconsideren su situación y hagan caso a lo que el pueblo pide de una manera abrumadora».
El presidente del PNV en Gipuzkoa, Juan María Juaristi, manifestó que su partido «no entiende esta deriva asesina de ETA» y preguntó «qué es lo que quiere ofrecer con tanta sangre y dolor».
El sindicato ELA, por su parte, hizo público un comunicado en el que mostró su condena «por esta actuación que no hace sino generar dolor y sufrimiento» y reclamó que se den «los pasos necesarios para que esta dinámica de dolor y violencia acabe, atendiendo a la demanda mayoritaria de este pueblo».
El obispo de Donostia, Juan María Uriarte, también condenó el atentado.
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